Doble Arcoíris - Blog de entretenimiento juvenil

Noticias de Lali Espósito, Cris Morena, Soy Luna. Blog de entretenimiento juvenil, música, cine, TV y gossip.

Lali Espósito con nuevo videoclip y Soy Luna que llega a su fin. Lee aquí las noticias de la semana

lunes, 5 de septiembre de 2016

Karol Sevilla y su largo camino para llegar a ser Luna





Algunos ya la “sacan” por su nombre verdadero. Otros, en cambio, por el de su personaje, Luna, en la tira que reemplazó a Violetta en Disney Channel y que, inmediatamente, se convirtió en un éxito. De una u otra manera, Karol Sevilla –esta mexicana de 16 años– pisó fuerte en la Argentina y conquistó el corazón de miles de chicos de entre 4 y 12 años. 


En la ficción de Soy Luna, Karol interpreta a una chica feliz que vive arriba de patines y adora cantar. De hecho, la música es uno de los atractivos del ciclo. El programa ya lanzó dos discos: en el primero, además del hit Alas, está el cover de Prófugos, de Soda Stereo (tuvo más de 13 millones de reproducciones en Spotify), y en el segundo –apareció la semana pasada– el tema A rodar mi vida, de Fito Páez. El furor llegó a los recreos de escuela primaria, donde suenan estos temas cantados por los alumnos.

Pero, ¿quién es esta chica? Karol nació el 9 de noviembre de 1999, en el Distrito Federal de México. “Siempre fue una niña muy traviesa e inquieta. Llamaba mucho la atención. Tenía una chispita especial”, describe Carolina, la mamá de la nena, que se vino a vivir a Buenos Aires con ella y la acompaña a todas las grabaciones y las entrevistas. Y reconoce que no quería que su hija fuera actriz. La “chispita especial” la percibió la abuela Berta, quien llevó a la pequeña Karol, de 6 años, a escondidas de la madre, a un casting para el programa Plaza Sésamo. Karol quedó elegida al mismo tiempo que murió su abuela. “Mi abuelita se fue al cielo y nunca me vio actuar. Una lástima. Y en ese momento le tuve que contar a mi mamá que le habíamos ocultado lo del casting y que iba a empezar a estudiar actuación”, recuerda Karol.


Desde entonces ha hecho novelas, comerciales y musicales, entre otras cosas. “Antes de venirnos para acá, ya había sacado mi primer disco e iba por el segundo.Hice musicales donde interpreté a Caperucita Roja y a Dorothy, la de El Mago de Oz”, cuenta.

¿Qué te atraía de la tele?

Siempre me gustó cantar. De la familia era la más loquita. La primera vez que vi una cámara, me enamoré porque sabía que me podía convertir en diferentes personajes y tener muchas personalidades. No me da vergüenza nada. Soy más descarada que vergonzosa. Si me decís “gritá en la calle”, lo hago.

¿Y cómo llegás a ser la elegida para protagonizar Soy Luna?

Primero hubo un casting de 5.000 niñas en México, pero no gustó ninguna y los productores se volvieron a Buenos Aires para buscar a una nena argentina. No la encontraron, viajaron otra vez a México y ahí sí me presenté. Recuerdo que en la prueba me preguntaron si sabía cantar y bailar, y dije que sí, pero cuando me consultaron si sabía patinar, mentí. Nunca en mi vida me había subido a unos patines. Por suerte pude deslizarme un poco y zafé. Me dijeron que tenía que venir a la Argentina a hacer el call back, que es el segundo casting con los compañeros. Hice la prueba y sólo me dijeron: “Gracias, que tengas un buen regreso”.

A los pocos días de volver a México, recibió el llamado soñado: “Bienvenida a la familia Disney, te quedas en el proyecto”. Karol no lo podía creer: “No me desmayé de casualidad. Grité, salté, corrí y después metí todo lo de mi habitación en varias maletas: mi ropa, mis zapatos, los juegos de mesa y hasta un oso panda de peluche gigante. ‘Ya estoy lista, vámonos’, le dije a mi mamá. No me dio miedo cambiar de país. Sentí, sí, adrenalina porque me iba a vivir a doce horas de avión de mi casa, y porque iba a dejar a mi papá y a mi hermano”.





Una nueva vida. Karol habla fuerte, ríe con ganas, es efusiva y muy gestual. Está feliz. Tanto es así que asegura que “Argentina es mi segundo hogar”. Pasó los primeros meses en un departamento de Palermo y ahora vive en un barrio cerrado del norte del GBA. “Crecí mucho en este tiempo. Tuve que aprender otros hábitos, probar otras comidas, y conocí un mundo diferente con amigas. Algo nuevo porque desde los seis años que yo no conozco el mundo de las chicas de mi edad. Siempre he estado en el trabajo, en un set, nunca fui a la escuela primaria. Estudié con maestras particulares y ahora curso por Internet todas las noches”, relata.

Escorpiana, Karol dice tener mucho carácter: “Soy muy transparente, se nota cuando estoy triste, enojada o cuando no me puedes ni hablar”. ¿Qué cosas la enojan? “Las injusticias. Yo, por ejemplo, entro al set y grabo. Siempre digo: ‘Yo no vine a hacer amigos, yo vine a trabajar aquí’. Tengo esa responsabilidad y soy muy exigente conmigo misma. Si me equivoco, me pongo a llorar. Pero hay que relajarse también”.

Curiosamente, Karol no aguanta estar mucho tiempo de vacaciones. “Los primeros cinco días estoy bárbaro. Después me agarra la ansiedad y empiezo: ‘¿Cuánto falta? Ya me quiero ir a grabar, ya necesito la cámara’. Cuando llegué a Buenos Aires, por ejemplo, nadie me conocía. Era raro que no me pidieran fotos y lo disfruté un poco, pero después hacía cualquier cosa para que me reconocieran. Soy loca de la actuación: la tele es como mi casa”, afirma.

Nueva vida. Extraña el picante de la comida de México, pero se enamoró del mate dulce, la milanesa a la napolitana, el asado y el dulce de leche. Un amigo quiso que conociera cómo es la adrenalina del fútbol y la llevó a la cancha: “Sí, fuimos a la popular de San Lorenzo y me encantó la manera en que alentaban sin parar. Me enamoré del Ciclón y me hice fan del Pipi Romagnoli”. Un chico argentino que la lleva a un estadio del Bajo Flores. ¿Novio en puerta? “No. Aunque los argentinos son muy facha. Se dice así, ¿no? Los fines de semana duermo, voy al cine con mi madre o salgo a bailar con mis amigas por Navarro, un pueblo que está cerca de Luján. Tenemos muchos amigos ahí.” El éxito. Soy Luna fue doblada a 15 idiomas y se posicionó en el número uno en su género en la Argentina, Colombia, México y Brasil. Aseguran que la pasión por el patinaje que irradia la serie traspasó la pantalla y que en un mes, aquí, se vendieron 12.000 patines.

Karol sabe cultivar la fama. Abrió un canal de YouTube –que ya cuenta con casi dos millones de seguidores– para que la vean sin maquillaje: “Soy muy desordenada, no hago caso y eso lo muestro en mi canal. Pero ayudo en la casa porque mi mamá no me trata como ‘la artista’ si no como una chica normal. Me gusta grabarla cuando me grita porque no quiero tirar la basura. Eso me hace tener los pies bien plantados y nunca dejar de ser una chica humilde ni perder las raíces ni de donde vengo”. Hay un estigma de las estrellitas Disney: que al dejar la factoría, se vuelven escandalosas. “Yo soy muy Disney –se ataja–. No me gusta usar escotes y me cuido porque sé que soy un ejemplo para muchas chicas.” Y por primera vez se pone seria.

Nota de CLARIN

No hay comentarios.:

Publicar un comentario